Para empezar y ser educada, creo que hay que presentarse... Mi nombre es Akasha Vamphir.
No recuerdo el primer tiempo de mi existencia. Supongo que fuí humana y que nací, crecí y... se que tuve como final la muerte. Tampoco recuerdo si lloraron cuando desaparecí y dejé atrás la vida humana. Creía que al morir dejaría de existir... pero sigo aquí.
Todo es muy lejano. Cuando intento recordar, solo se me viene a la mente el primer segundo de mi nueva vida. Lo demás antes de ese instante son sombras y oscuridad. Es la sed lo que recuerdo, la necesidad de saciar ese hambre que me recorría como brasas la garganta... La misma sed que hoy me mantiene viva y que al mismo tiempo es mi maldición. Porque la sangre es vida, por lo menos para esta forma de existencia, si así se le puede llamar.
Han pasado tantos años, décadas, siglos... he visto cambiar el mundo a mi alrededor y aún así, la sangre es lo más preciado para nuestra raza. Hemos sido capaces de aniquilar pueblos enteros, arrasar comarcas y al mismo tiempo, ser cazados como alimañas. Dicen que dejamos de existir, que sólo somos parte de leyendas... un mito. Y vosotros, pobres mortales, os creéis vuestros propios cuentos. Seguimos caminando por este mundo, aprovechando el momento y camuflando nuestro paso. No habéis dejado de ser ganado para nosotros y os entregáis en bandeja a nuestra mesa.
Durante mucho tiempo me compadecí de mí misma por ser lo que soy. Me remordía la conciencia por lo que hacía para seguir viva. A cada paso me olvidaba de quién fuí y la soledad me volvía loca. Y una única cosa apartó todo eso de mi mente... la respuesta a una pregunta fue lo que consiguió que dejara de martirizarme. Quien me hizo esto?
Aprendí a alimentarme sin cegarme con la sangre. Pasado un tiempo controlaba mis impulsos y era capaz de tomar de los humanos lo necesario sin abusar, sin matar por matar. Mi mente se vió fija en un objetivo, encontrarle. Saber por qué, cuándo y de qué manera. Quería entender y aprender. Y crucé el mundo de una punta a otra, visité los lugares más extraños e inhóspitos, aquellos en los que aún quedaba alguna huella del paso de los vampiros, historias, rumores...
Y en las noches, cuando todo está en silencio, trataba de escuchar algo que fuera familiar, sonidos, voces... pero no había suerte. El camino era tan oscuro como esas noches e igual de frío y solitario. Dónde estaba mi creador?
Busqué hasta en el mismo infierno y todavía hoy lo busco. He visto nacer y perecer a los hombres, he visto las guerras durante siglos... y por mucha sangre derramada que hubiera por la mano del hombre o por la de un vampiro, aún no he dado con él. A veces pienso que mi busqueda es en vano y que dejó su existencia hace mucho tiempo... pero, aún así necesito saberlo.
Busqué hasta en el mismo infierno y todavía hoy lo busco. He visto nacer y perecer a los hombres, he visto las guerras durante siglos... y por mucha sangre derramada que hubiera por la mano del hombre o por la de un vampiro, aún no he dado con él. A veces pienso que mi busqueda es en vano y que dejó su existencia hace mucho tiempo... pero, aún así necesito saberlo.











Publicar un comentario